inyeccion de solucion salina: Una aguja de ocho centímetros perfora la pared abdominal de la mujer y el saco amniótico, del cual se extraen 60 ml. de líquido amniótico. A continuación se inyectan 200 ml. de solución salina fuertemente hipertónica.
Acostumbrado a alimentarse del líquido amniótico en el cual está sumergido, el bebé ingiere la solución salina, la cual va quemando su piel, su garganta y sus órganos internos. Intenta en vano luchar por la vida, se agita desesperadamente de un lado al otro dentro del útero, en terribles contorsiones. Su agonía puede durar horas, siendo entonces expelido del claustro materno. Se ve entonces una criatura toda cauterizada, con el cuerpo enrojecido por las quemaduras producidas.
Histerotomía – Como en una operación cesárea, el abdomen y el útero son abiertos quirúrgicamente. Con la diferencia que en la histerotomía, al contrario de la cesárea común, la intención no es salvar al niño, sino eliminarlo. Algunos médicos usan la misma placenta para asfixiar al bebé.


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